El veredicto del jurado

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El Tribunal del Jurado es un órgano integrado en el orden penal encargado del enjuiciamiento de determinados delitos (entre otros: homicidio e infanticidio, infidelidad en la custodia de presos, cohecho y malversación de caudales públicos, fraudes y tráfico de influencias, omisión del deber de socorro, allanamiento de morada, …).

Se compone por nueve ciudadanos bajo la dirección técnica de un magistrado de la Audiencia Provincial, y pueden formar parte los españoles mayores de edad, en pleno ejercicio de sus derechos civiles y políticos, que sepan leer y escribir, que residan en la provincia de la comisión del delito y que no se encuentre impedidos para el desempeño de la función, ni incurran en causa de incapacidad, incompatibilidad o prohibición.

El veredicto se obtendrá una vez producida la deliberación logradas las mayorías necesarias (7 votos contrarios al acusado o 5 si son favorables) en la votación que ha de seguir aquélla (primero sobre cada hecho y después sobre su posible culpabilidad), sobre una serie de preguntas cuya redacción debe efectuar el Magistrado-Presidente, con audiencia de las partes previa a su entrega al Jurado.

En el escrito en el que se propone a los jurados el objeto del veredicto se concreta definitivamente el objeto de enjuiciamiento, proponiendo un juicio de certeza tanto sobre los hechos como sobre la culpabilidad.

Por tanto, la emisión del veredicto que corresponde al Jurado se realiza en cumplimiento de la función a este legalmente encomendada, y en el mismo ha de contenerse un juicio en el que se declaren como probados o no probados los hechos que el Magistrado-Presidente les haya sometido a consideración, o de aquellos que decidan los jurados incluir en su veredicto sin variar sustancialmente los que les han sido propuestos, y también sobre la culpabilidad o inculpabilidad de la persona o personas sometidas al mismo.

El jurado debe ser capaz de motivar sus conclusiones y argumentar las razones que lo han llevado a tal decisión, de forma que se pueda comprobar que dicha decisión no es arbitraria.

Si el veredicto fuera de no culpabilidad, el Presidente dictará en el acto una sentencia absolutoria y la puesta inmediata de libertad del acusado. Si fuere de culpabilidad, se dictará sentencia recogiendo los hechos probados por el veredicto, y establecerá su cualificación jurídica especificando la determinación del delito concreto, el grado de ejecución y la participación del acusado, así como las circunstancias agravantes y atenuantes y la pena impuesta.

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