Inversiones socialmente sostenibles

0
240

Se entiende como inversión sostenible o inversión socialmente responsable aquella que tienen en cuenta tanto criterios financieros tradicionales, como la rentabilidad y el riesgo, con otros criterios relacionados con factores medioambientales, sociales y de buen gobierno.

Se puede señalar que actualmente ya existen productos financieros responsables en los que poder invertir, desde fondos de inversión, planes de pensiones individuales y de empleo, seguros de vida ahorro, y sociedades y fondos de capital riesgo entre otros.

Poniendo como ejemplo algunos fondos de inversión, podemos decir que los más comunes son los que en sus políticas de inversión declaran expresamente que evitan a ciertas empresas, sectores e inclusos países que adopten comportamientos contrarios a las normativas internacionales y derechos básicos, o bien actividades concretas que puedan resultar controvertidas, tales como empresas de armamento, e experimentación animal, o las referidas a las energías contaminantes o peligrosas.

Si bien la mayoría de los inversores en esta tipología de fondos lo son de carácter institucional, no es menos cierto que numerosos inversores particulares (mayoritariamente jóvenes) se sienten cada vez más comprometidos con objetivos globales solidarios, tales como la erradicación de la pobreza y la corrupción, la protección del planeta (gestión eficiente del agua o la apuesta energías renovables) o incluso el asegurar la prosperidad para todas las personas (educación y salud principalmente).

Las ventajas de este tipo de inversiones son claramente visibles, pues además del compromiso y fidelidad de los inversores con las compañías que apuestan por la sostenibilidad del entorno, los inversores permiten que las políticas de las empresas sean más estables, y busquen la rentabilidad y la consolidación de los proyectos empresariales en el largo plazo, reduciendo el riesgo sin que se vea perjudicada su rentabilidad.

En nuestro país desde hace algunos años, se ha incrementado de forma considerable no sólo el interés de los particulares en este tipo de inversiones, sino además la participación de las administraciones públicas (principalmente autonómicas y locales) en proyectos empresariales que producen un retorno a los territorios en los que se implantan.

Hemos visto proyectos en acciones que mejoran el entorno físico, que reducen los consumos de energía, que reducen el consumo de agua y mejoran la calidad de los recursos hídricos, que interviene en infraestructuras colectivas, …

Asistimos por tanto a una tendencia que se ha venido consolidando y que lejos de constituir una moda, parece que seguirá aumentando dada la mayor conciencia sobre los problemas globales de las sociedades contemporáneas.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí